domingo 2 de marzo de 2008

EL MAR DE LOS MARTES POR LA TARDE (microrrelato)

Ayer detuvimos al general Aldoux y pronto será juzgado por el intento de genocidio de nuestro pueblo. Ayudado por un grupo de psicólogos, biólogos y químicos a los que solía llamar “los caballeros de mi mesa redonda”, el General había escudriñado en nosotros para convertirnos en una sociedad segura y corajuda.
Ha triunfado la Revolución y hoy comenzamos a construir el nuevo mundo que él nos había negado. En asamblea hemos trazado el sendero que seguiremos para recuperar nuestra libertad. Siete comisiones se encargarán de gestionar los siete miedos capitales: “El miedo a la noche y a la oscuridad”, “El miedo a que me caiga el cielo sobre la cabeza y se abra la tierra bajo mis pies”, “El miedo a las serpientes y las arañas marinas y de tierra”, “El miedo a las mujeres”, “El miedo a que me roben el coche” y “El miedo a engordar y que se me caiga el pelo”. A mí, por haber nacido en una isla, me consideran el más capacitado para ser el delegado de la “Comisión del miedo a morir ahogado en el mar”.
- Bien, por hoy ya hemos terminado. Le espero el próximo martes a las siete y media de la tarde.
- ¡Gracias! ¡Hasta la semana que viene!
¿Por qué le habré dado las gracias? Después de veinticinco sesiones y dos mil quinientos euros gastados todavía no sé de qué me sirve acudir a la consulta de este psicoanalista judío argentino y leer cada semana un microrrelato de su libro “Los miedos de la mayoría”. O tal vez sí. La sonrisa de su secretaria me habla de un mar donde no temería ahogarme.

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