
¿Cuántos gemelos, mellizos o trillizos habitan hoy la Tierra? Tal vez un millón. El resto, unos seis mil millones, hemos llegado solos a este mundo y lo recorremos a la busca de nuestro igual por los caminos del amor y la amistad. En eso consiste la vida.
A principios del mes de diciembre pasado, en un pasillo de la estación de metro de Buenos Aires, un rocoso y risueño camerunés, vendedor ambulante de CDs piratas, me contó una historia sobre la amistad entre los “bangwa”, su pueblo, donde un hombre y una mujer pueden ser amigos si nacen el mismo día. Los bangwa creen que en el mundo de los no nacidos los espíritus de los niños vagan en parejas buscando a quienes serán sus padres. En la mayoría de las ocasiones se pierden mientras deambulan y nacen solos. Entonces, su extraviado espíritu gemelo les exige que retornen al mundo de los no nacidos. Para evitarlo, los padres se reúnen y traen a sus hijos nacidos en solitario para unir como amigos de por vida a quienes nacieron el mismo día o aproximadamente. El pacto de los padres conserva la tranquilidad en el mundo de los nacidos.
A principios del mes de diciembre pasado, en un pasillo de la estación de metro de Buenos Aires, un rocoso y risueño camerunés, vendedor ambulante de CDs piratas, me contó una historia sobre la amistad entre los “bangwa”, su pueblo, donde un hombre y una mujer pueden ser amigos si nacen el mismo día. Los bangwa creen que en el mundo de los no nacidos los espíritus de los niños vagan en parejas buscando a quienes serán sus padres. En la mayoría de las ocasiones se pierden mientras deambulan y nacen solos. Entonces, su extraviado espíritu gemelo les exige que retornen al mundo de los no nacidos. Para evitarlo, los padres se reúnen y traen a sus hijos nacidos en solitario para unir como amigos de por vida a quienes nacieron el mismo día o aproximadamente. El pacto de los padres conserva la tranquilidad en el mundo de los nacidos.