
“… Se habla mucho de esto (la disciplina), pero muy pocos de los que hablan dan en el meollo del asunto. Para mí LA DISCIPLINA SIGNIFICA RESPETAR LA RESPONSABILIDAD PROPIA Y LA DE LOS DEMÁS.
Me opongo a toda disciplina de cuartel, porque conduce a la brutalización, al odio y al funcionamiento automático. Pero tampoco hablo a favor de la libertad mal entendida, que los cobardes reivindican para sacarse el fardo de encima.
En nuestra organización, la CNT, hay una correcta comprensión de la disciplina; por eso los anarquistas respetan las decisiones de los compañeros en quienes han depositado su confianza.
En tiempos de guerra debe obedecerse a los delegados elegidos, de lo contrario todas las operaciones están condenadas al fracaso. Si los hombres no están de acuerdo con ellos, deben revocar a sus delegados en una asamblea y reemplazarlos por otros.
El miliciano que insiste en regresar a casa porque, claro, se incorporó como voluntario, debe escuchar un sermón mío primero. Le hago notar que nos engaña a todos hasta cierto punto, porque habíamos contado con él.
Pero esto ocurre rara vez, porque el miliciano tiene también su amor propio. Estoy satisfecho con los compañeros, y espero que ellos también estén satisfechos conmigo…”
Me opongo a toda disciplina de cuartel, porque conduce a la brutalización, al odio y al funcionamiento automático. Pero tampoco hablo a favor de la libertad mal entendida, que los cobardes reivindican para sacarse el fardo de encima.
En nuestra organización, la CNT, hay una correcta comprensión de la disciplina; por eso los anarquistas respetan las decisiones de los compañeros en quienes han depositado su confianza.
En tiempos de guerra debe obedecerse a los delegados elegidos, de lo contrario todas las operaciones están condenadas al fracaso. Si los hombres no están de acuerdo con ellos, deben revocar a sus delegados en una asamblea y reemplazarlos por otros.
El miliciano que insiste en regresar a casa porque, claro, se incorporó como voluntario, debe escuchar un sermón mío primero. Le hago notar que nos engaña a todos hasta cierto punto, porque habíamos contado con él.
Pero esto ocurre rara vez, porque el miliciano tiene también su amor propio. Estoy satisfecho con los compañeros, y espero que ellos también estén satisfechos conmigo…”
Buenaventura Durruti
Una entrevista en el frente de Aragón, 1937
Una entrevista en el frente de Aragón, 1937