viernes 2 de octubre de 2009

C.R.I.S.I.S., S.A


A mediados de los noventa del siglo pasado, convivíamos con OTRA CRISIS. Entonces, el discurso social y político y los actores principales de este “gran teatro del Mundo” eran otros, y no tan distintos de los actuales. Han transcurrido casi dos décadas… ¡Pero casi veinte años no son nada!


¿CRISIS? ¿QUÉ CRISIS?
(Diario de Otoño I, 1993)

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Algunas personas afirman que la situación actual, desde el punto de vista económico, expresa una "crisis de valores productivos" y no una "crisis económica general". Estos comunicadores sociales aseguran que "la crisis" existe, pero principalmente en un nivel conceptual.
En la película "La Marrana" (José Luís Cuerda, 1992), uno de los personajes, el interpretado por Alfredo Landa, en un momento determinado se refiere "al peso de las ideas". Dice, con otras palabras, que las ideas siempre proceden "de arriba", de los poderosos, porque caen sobre los demás, los más, "a plomo", "por su peso". Añade, que de abajo hacia arriba, desde los pobres, "sólo suben los pedos". No recuerdo mejor este monólogo sobre los flujos de la estructura social, pero sí me atrevo a afirmar que expresan la realidad aun mejor que la famosa sentencia de Marx y Engels: "Las ideas de la clase dominante son en cada época las ideas dominantes.
Las "ideas dominantes" sobre la crisis actual reconducen nuestro pensamiento. Es decir, ejercitan todo su poder dominante. En el fondo, ya no tan latente, sino, por el contrario, claramente manifiesto, se mantiene que el bienestar, "el estado del bienestar", ha malcriado a las personas. Las ha convertido en implorantes, de ayudas, de subvenciones, etc.
"Salir de la crisis", en cambio, requiere, exige como única alternativa, una "buena crianza". Como espléndidos cerdos... lustrosos, dispuestos, entregados.
En estos días, cualquier proyecto de "solidaridad mundial" parece condenado al fracaso. Más aún: es un fracaso o una hipócrita publicidad. Las empresas (la media docena que gobierna el mundo) son tan móviles como los propios medios (técnicos) de comunicación. Su red de producción es muy flexible y la de comercialización es capaz de cualquier adaptación de las distan­cias entre productor y consumidor.
Desde "la esfera política", desde los medios de comunicación, desde "la esfera económica", se ha repetido que si se quiere mantener el empleo en España se deberá producir "más barato". En esos momentos la mirada se orientaba claramente hacia los salarios: hay que "aprender" a competir con los países del sudeste asiático ("los dragones del Pacífico")...y los de cualquier otro lugar.
Esta retórica es la que me lleva a dudar de cualquier proyecto de solidaridad: es la ley de la inevitabilidad de la competencia entre los de la misma especie, hasta crear un mundo de infinidad de especies, tantas como grupos de consumidores y de personas con trabajo más o menos asegurado.
La resignación impregna nuestros suspiros. Poco a poco, pero cada día más rápidamente, los receptores del mensaje reconocemos que la culpa de la crisis es nuestra: somos vagos, derrochadores e irresponsables. Por lo tanto, desde hoy aceptamos recibir el palo sin la zanahoria.
Para morder ya tenemos a nuestro vecino. A nuestro compañero. A nuestro amigo. A nuestro hermano.
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